Posteado por: smerino | diciembre 10, 2007

Extracto : El estado del bienestar y la sociedad de la información. El modelo finlandés

Manuel Castells y Pekka Himanen

Alianza Editorial, 2002

 

1. Introducción

 

La sociedad de la información finlandesa en el contexto global

 

Vivimos en una época que se caracteriza por el auge de la sociedad de la información en su realidad diversa. La base de esa sociedad es el informacionalismo, concepto cuyo significado es que las actividades decisivas de todos los ámbitos de la praxis humana se basan en la tecnología de la información, organizada (globalmente) en redes informacionales cuyo centro es el procesamiento de la información (símbolos)[1]. Por tanto, el núcleo de la economía informacional es la red global de mercados financieros basados en la tecnología de la información, red en la que los inversores mueven constantemente su capital entre valores bursátiles con la ayuda de modelos informáticos capaces de analizar la información a altas velocidades en tiempo real. Las compañías maximizan su productividad, valor de mercado y, finalmente, sus beneficios organizándose como redes, aplicando tecnologías de la información y creando productos que cada vez se basan más en el procesamiento de información (símbolos). Esas redes se construyen en torno a proyectos comerciales, y generalmente están integradas por componentes que pertenecen a diversas empresas. Por consiguiente, la interconexión en red transforma la organización interna de la empresa, su relación con consumidores y proveedores y sus alianzas con otras compañías. La forma organizativa que resulta de esto es lo que conceptualizamos como “empresa red”.

 

En este nuevo sistema de producción y gestión la mano de obra opera en la empresa red como una red de toma de decisiones e implementación de tareas en constante transformación. Por consiguiente, los puestos de trabajo no solo requieren la capacidad de utilizar tecnologías de la información y procesar la información, sino también la capacidad de aprender a aprender: la fuente de la productividad y la competitividad es la mano de obra capaz de programarse a sí misma. Se sigue de aquí que la producción de una mano de obra autoprogramable y de alta calidad en una sociedad dada es el factor de producción más importante para lograr una ventaja competitiva en la economía informacional.

 

El auge de la “sociedad red” (por utilizar el término con el que conceptualizamos lo que los medios de comunicación describen como “sociedad de la información”) está asociado, en el mundo de los negocios, al desarrollo de la “nueva economía” que dominó las mentes y las carteras inversoras a finales de los años noventa. Sus iconos son Silicon Valley y, hasta cierto punto, las economías emergentes de Asia, en especial Singapur (en gran parte porque está muy difundida la idea de que es el modelo que a China le gustaría seguir). Sin embargo, hay otros procesos de transformación estructural hacia el informacionalismo que ofrecen un agudo contraste en lo que se refiere a sus bases institucionales y sus consecuencias sociales, pero que alcanzan resultados similares en cuanto a innovación tecnológica, crecimiento de la productividad y competitividad económica. Nuestra tesis es que la sociedad de la información puede existir, y que de hecho existe, en una pluralidad de modelos sociales y culturales, del mismo modo que la sociedad industrial se desarrolló siguiendo modelos de modernidad muy diferentes e incluso antagónicos, por ejemplo en los Estados Unidos y la Unión Soviética, así como en Escandinavia o Japón.

 

Como ocurre con la sociedad industrial, la sociedad de la información comparte algunos rasgos estructurales comunes en todo el mundo: se fundamenta en la generación de conocimiento y procesamiento de la información con ayuda de tecnologías informacionales basadas en la microelectrónica; está organizada en redes; y sus actividades fundamentales están interconectadas en red en un escala global, actuando como una unidad en tiempo real gracias a la infraestructura de la telecomunicaciones y el transporte. Esta estructura sociotécnica se desarrolla y expande en virtud de su superior capacidad de rendimiento, al dejar desfasadas mediante la competencia formas organizativas propias de la era industrial, basadas en formas verticales y menos flexibles de gestión e implementación, formas menos capaces de globalizar sus modelos operativos. Por tanto, en cierto sentido todas las sociedades evolucionan hacia la adopción de los rasgos característicos de la sociedad informacional, incluso aunque en la mayoría del mundo esta transformación afecto solo a las funciones y procesos dominantes que están conectados a las redes globales de creación de la riqueza y procesamiento de la información.

 

Al mismo tiempo, sin embargo, lo que observamos es que las vías y los resultados de esta transformación son extraordinariamente diversos. Indudablemente, países de todo el mundo se convierten en informacionales a ritmos diferentes y en grados agudamente divergentes, en conformidad con su nivel de desarrollo. Pero hay algo más: las sociedades y las economías pueden alcanzar niveles muy parecidos de informacionalismo tecnoorganizativo partiendo de historias y culturas diferentes, utilizando instituciones diversas y alcanzando formas distintas de organización social. En manifiesto contraste con las perspectivas unidimensionales de tanto futurólogos, el mundo no está a punto de componerse en un conjunto de Silicon Valleys, o de aspirantes a Silicon Valleys. Existe una tecnología informacional común y una economía global, pero en el seno de la diversidad humana. No hay un único modelo de sociedad de la información, representado en última instancia por los Estados Unidos y California, que sirva como estándar de modernidad para el resto del mundo. Lo relevante de la Era de la Información es, precisamente, que se trata de una realidad global, diversa, multicultural.

 

Dentro de este marco de an{alisis, nuestro interés por Finlandia como una sociedad informacional se deriva de tres centros de interés básicos. El primero es la investigación del proceso a través del cual Finlandia se ha convertido en una de las economías más competitivas y en una de las sociedades tecnológicamente más desarrolladas del mundo, a la vez que exhibe características sociales e institucionales que contrastan claramente con el modelo de Silicon Valley o con la experiencia asiática. En segundo lugar, dad la importancia del Estado del bienestar en Finlandia, nos interesa entender su papel en el desarrollo de la sociedad informacional. Como círculos de expertos de todo el mundo suelen asociar la nueva economía a la liberalización y desvinculación del sector público de la sociedad, quisiéramos responder a la siguiente pregunta: ¿el Estado del bienestar es una fuerza que contribuye al pleno desarrollo del informacionalismo? ¿O, por el contrario, nos estamos dejando engañar por una ilusión óptica en un momento en el que la sociedad industrial se va desvaneciendo lentamente mientras sigue vigente el antiguo sistema, a la vez que emerge una sociedad informacional todavía no plenamente desarrollada, a partir de la dinámica de las redes empresariales en un contexto institucional liberalizado y privatizado? Es la investigación, no la ideología, la que debería intentar responder a estas preguntas fundamentales, que están en la raíz de la estrategia de la política pública y la economía privada. Y en último lugar, pero no por ello menos importante, la relación entre la globalización y la identidad nacional es compleja y frecuentemente contradictoria. La incapacidad de las redes globales de información y riqueza para respetar los valores de las identidades con arraigo histórico ha creado una gran inestabilidad en el mundo, ya que el sentimiento de falta de sentido desencadena reacciones potencialmente fundamentalistas. Sin embargo, Finlandia manifiesta simultáneamente una integración dinámica en la economía mundial, una integración plena en las instituciones europeas y una fuerte afirmación de su cultura, su idioma único y su identidad nacional. En efecto, proponemos la hipótesis de que es esta identidad, que proporciona un fundamento clave para la legitimidad política, lo que permite que el Estado desempeñe un papel en la construcción de la sociedad de la información.

 

Presentemos esta tesis – sobre el modelo de sociedad informacional finlandés, socialmente distinto pero tecnológica y económicamente igual de dinámico- en términos más empíricos. Los estudios internacionales muestras que Finlandia, en su dimensión tecnológico – económica, está tan avanzada como Silicon Valley o Singapur. Por ejemplo, si se comparan utilizando criterios del índice de logro tecnológico de la ONU, estos tres modelos ofrecen los resultados que se muestran en la figura 1.1. (Véase también la tabla comparativa 1.1, más amplia, al final de esta introducción).

 

Si se comparan por su competitividad (un indicador de dinamismo económico), los Estados Unidos, Singapur y Finlandia figuran como las tres economías más dinámicas del mundo, según el Instituto Internacional para el Desarrollo de la Gestión (IMD), institución líder en el análisis de la competitividad (figura 1.2).

 

La diferencia entre el modelo finlandés y los de Silicon Valley y Singapur se evidencia en el nivel social. La tendencia global de la economía informacional es la de conectar a sus red a aquellos que son valiosos para ella (y añadirles aún más valor), pero desconectar a quienes carecen de valor (y, por tanto, reducir sus oportunidades de adquirir algún valor). Esto tiene como consecuencia una creciente injusticia social en forma de desigualdad en la renta, polarización y pobreza. En la figura 1.3 comparamos nuestras áreas de referencia utilizando el ratio entre la renta del 20 por ciento más rico y el 20 por ciento más pobre como medida de injusticia social.

 

En su forma extrema, la injusticia social conduce a la exclusión social. Aquellos individuos que son menos valiosos para las redes de capital informacional – por razones educativas, sanitarias o sociales, por ejemplo – se abandonan a sí mismos a una posición desde la que les resulta muy difícil cambiar su destino. La forma más violenta de supervivencia es la conexión a las redes de delincuencia global. La figura 1.4 muestra áreas de referencia utilizando el analfabetismo funcional como forma de medir la amenaza de exclusión.

 

 

Nota: El índice se basa en cuatro componentes: la creación de tecnología (el número de patentes otorgadas per cápita, los ingresos por derechos de autoría intelectual y licencias exteriores per cápita), la difusión de las innovaciones recientes (difusión de Internet, exportaciones de productos de alta y media tecnología como porcentaje del total de exportaciones), la difusión de innovaciones antiguas (teléfono, electricidad) y el nivel de cualificación humana (promedio de años de escolarización, tasa bruta de estudiantes universitarios de ciencias, matemáticas e ingeniería sobre el total de estudiantes).

 

Por economías avanzadas entendemos casi lo mismo que el Fondo Monetario Internacional, es decir: las economías occidentales (Estados Unidos, Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Israel, Reino Unido, Irlanda, Alemania, Francia, Austria, Suiza, Italia, España, Portugal, Grecia, Noruega, Dinamarca, Suecia, Finlandia) y las economías asiáticas más fuertes (Jaón, Corea, Singapur; Hong Kong y Taiwán no se incluyen porque no se contabilizan de forma independiente en todas las estadísticas). Las cifras agregadas se han calculado sobre la base del Programa de la Naciones Unidas para el Desarrollo (UNDO)(2001) como promedios no ponderados de aquellos países respecto a los que se dispone de índices de logro tecnológico (43 países para el “resto del mundo”). Aquí, como en el resto del libro, hemos excluido de la comparación países con menos de un millón de habitantes, siguiendo la costumbre estadística del Fondo de las Naciones Unidas para la población.

 

Fuente UNDP (2001)

El ndice se basa en cuatro componentes: la creación de tecnologa (el número de patentes otorgadas per cápita, los ingresos por derechos de autora intelectual y licencias exteriores per cápita), la difusión de las innovaciones recientes (difusión de Internet, exportaciones de productos de alta y media tecnologa como porcentaje del total de exportaciones), la difusión de innovaciones antiguas (teléfono, electricidad) y el nivel de cualificación humana (promedio de años de escolarización, tasa bruta de estudiantes universitarios de ciencias, matemáticas e ingeniera sobre el total de estudiantes).    Por economas avanzadas entendemos casi lo mismo que el Fondo Monetario Internacional, es decir: las economas occidentales (Estados Unidos, Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Israel, Reino Unido, Irlanda, Alemania, Francia, Austria, Suiza, Italia, España, Portugal, Grecia, Noruega, Dinamarca, Suecia, Finlandia) y las economas asiáticas más fuertes (Jaón, Corea, Singapur; Hong Kong y Taiwán no se incluyen porque no se contabilizan de forma independiente en todas las estadsticas). Las cifras agregadas se han calculado sobre la base del Programa de la Naciones Unidas para el Desarrollo (UNDO)(2001) como promedios no ponderados de aquellos pases respecto a los que se dispone de ndices de logro tecnológico (43 pases para el “resto del mundo”). Aqu, como en el resto del libro, hemos excluido de la comparación pases con menos de un millón de habitantes, siguiendo la costumbre estadstica del Fondo de las Naciones Unidas para la población.    Fuente UNDP (2001)

 

Las diferencia en cuanto a injusticia social y exclusión entre diversos modelos de sociedad de la información se pueden apreciar particularmente bien si las consideramos desde una perspectiva a más largo plazo. En los Estados Unidos, el paso de una sociedad industrial a la sociedad de la información, que se inicio en los años setenta, supuso una inversión de la tendencia de postguerra. Como puede apreciarse en la figura 1.5, hasta los años setenta la desigualdad social (medida por el índice de Gini) iba en descenso, y la exclusión (medida por la tasa de población reclusa) estaba en un nivel relativamente bajo y estable. En los años setenta, ambas tendencias tuvieron una brusca inflexión ascendente. Por contraste, la transformación de Finlandia en una sociedad informacional se ha combinado con una caída continuada, o al menos con un nivel bajo, de injusticia y exclusión social.

 

La emergencia de la sociedad red también ha generado una situación en la que los valores dominantes amenazan a otras identidades. Existe un sentimiento muy extendido de que la lógica de las redes globales del capitalismo informacional no está conectada con la identidad cultural. Este eslabón roto entre el modo de desarrollo predominante y las identidades específicas pone en tela de juicio la legitimidad del desarrollo y crea identidades de resistencia. En contraste con esto, Finlandia es un país aparte, no solo si consideramos su desarrollo tecnoeconómico, sino, especialmente, si consideramos la justicia social y la identidad legitimadora. Por consiguiente, las preguntas más interesantes que pueden plantearse sobre Finlandia, preguntas cuyo alcance no se limita ni mucho menos a este país, son las siguientes: “¿Cómo combina Finlandia la sociedad de la información con el Estado del bienestar?” y “¿cuál es la relación entre la identidad finlandesa y el desarrollo? Lo que hace interesante a Finlandia desde una dimensión internacional es el hecho de que el modelo finlandés muestra que el dinamismo tecnológico y económico puede combinarse con el Estado del bienestar y la identidad legitimadora. En otras palabras, que la sociedad res no desestabiliza necesariamente el orden social.

 

Nota: Las cifras sobre competitividad del IMD se basan en criterios económicos como el PIB per cápita, la capitalización del mercado bursátil y la productividad, así como en cierto número de criterios sociales. Aquí la cifra del “resto del mundo” representa una muestra de 20 países respecto a los que se dispone de datos. Estos países no incluyen ninguna de las economías menos desarrolladas del mundo, por lo que la cifra representa más bien la competitividad de las economías más dinámicas en transición / en desarrollo.

 

Fuente: IMD (2001)

Las cifras sobre competitividad del IMD se basan en criterios económicos como el PIB per cápita, la capitalización del mercado bursátil y la productividad, as como en cierto número de criterios sociales. Aqu la cifra del “resto del mundo” representa una muestra de 20 pases respecto a los que se dispone de datos. Estos pases no incluyen ninguna de las economas menos desarrolladas del mundo, por lo que la cifra representa más bien la competitividad de las economas más dinámicas en transición / en desarrollo.    Fuente: IMD (2001)

 

El propósito de nuestro libro es analítico, no normativo. Por tanto, cabe manifestar explícitamente que al hablar de “modelo finlandés” no queremos dar a entender que Finlandia sea un modelo ideal que otras naciones deberían intentar imitar. Finlandia también tiene problemas graves que examinaremos más adelante. De hecho, para lo que de verdad sirve el ejemplo real del modelo finlandés es precisamente para descartar la idea que puede haber un solo modelo – que antes se consideraba que era el de Silicon Valley – que deberían seguir todas las sociedades. Por tanto, la lección que se desprende de nuestro análisis tanto para la política en conjunto como para políticas sectoriales concretas no es que Finlandia ofrezca un camino mejor hacia una sociedad informacional más humana. Por el contrario, nuestra tesis es que el modelo de sociedad informacional que construye cada sociedad, o al que contribuye cada individuo o cada empresa, depende de los calores que propongan las personas, las empresas y los gobiernos. Dentro del mismo paradigma tecnoeconómico, el informacionalismo, existe un margen considerable para elecciones políticas basadas en valores. Y tendremos que articular valores sostenibles para la transformación de la sociedad y de la economía, porque de otro modo las contradicciones de la transición social desencadenarán explosiones sociales y una oposición violenta desde diversos frentes. Ése es el mensaje de nuestro libro, aunque nosotros nos abstengamos de proponer esos valores.

Nota: Naturalmente, cuanto más elevada es la cifra, más desigual es el país. Las cifras agregadas se calculan como promedios no ponderados de los países respecto a los que se dispone de estadísticas.

 

Fuentes; UNDO (2001), excepto para Singapur (UNDP, 1999) y Nueva Zelanda (UNDO, 2000)

Naturalmente, cuanto más elevada es la cifra, más desigual es el pas. Las cifras agregadas se calculan como promedios no ponderados de los pases respecto a los que se dispone de estadsticas.    Fuentes; UNDO (2001), excepto para Singapur (UNDP, 1999) y Nueva Zelanda (UNDO, 2000)

 

Nota: el analfabetismo funcional se refiere a quienes alcanzan como máximo el nivel 1 de competencia de lectura en la escala del PISA (Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes) de la OCDE. Las cifras agregadas se han calculado como medias no ponderadas de los países respecto a los que se dispone de datos estadísticos. Para Singapur no existen datos estadísticos.

 

Fuente: OCDE (2001c)

el analfabetismo funcional se refiere a quienes alcanzan como máximo el nivel 1 de competencia de lectura en la escala del PISA (Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes) de la OCDE. Las cifras agregadas se han calculado como medias no ponderadas de los pases respecto a los que se dispone de datos estadsticos. Para Singapur no existen datos estadsticos.    Fuente: OCDE (2001c)

 

 

 

 

 

Nota: En el índice Gini, el valor 1 significa desigualdad absoluta, una situación en la que una persona obtiene todo y todos los demás nada, y el valor 0 significa igualdad absoluta, una situación en la que todos reciben exactamente lo mismo. La cifra recogida arriba tiene como objetivo fundamental expresar las tendencias de la desigualdad de la renta y la tasa de población reclusa. Las cifras de Estados Unidos se basan en la renta bruta por hogar, y las cifras de Finlandia, en la renta neta per cápita; sin embargo, dado el bajo nivel de transferencia de rentas, las cifras de desigualdad basadas en la renta bruta y neta de Estados Unidos son bastante parecidas.

 

Fuentes: Las cifras de índice de Gini se basan en Deininger y Squire (1996). Las cifras de población reclusa de Estados Unidos se basan en Cahalan (1986) y en la US Bureau of Justice Statistics (1922); las de Finlandia, en von Hofer (1997).

 

En el ndice Gini, el valor 1 significa desigualdad absoluta, una situación en la que una persona obtiene todo y todos los demás nada, y el valor 0 significa igualdad absoluta, una situación en la que todos reciben exactamente lo mismo. La cifra recogida arriba tiene como objetivo fundamental expresar las tendencias de la desigualdad de la renta y la tasa de población reclusa. Las cifras de Estados Unidos se basan en la renta bruta por hogar, y las cifras de Finlandia, en la renta neta per cápita; sin embargo, dado el bajo nivel de transferencia de rentas, las cifras de desigualdad basadas en la renta bruta y neta de Estados Unidos son bastante parecidas.    Fuentes: Las cifras de ndice de Gini se basan en Deininger y Squire (1996). Las cifras de población reclusa de Estados Unidos se basan en Cahalan (1986) y en la US Bureau of Justice Statistics (1922); las de Finlandia, en von Hofer (1997).

 

El modelo finlandés

 

Existen varios estudios de los modelos de Silicon Valley y Singapur[2], pero el “modelo finlandés” se conoce de forma mucho más vaga; muchas veces, todo lo que se sabe de él es que, por utilizar la expresión de portada de Wired de 1999, en Finlandia “el siglo XX están en la versión beta”. Por tanto, resultará útil presentar brevemente algunos datos clave sobre el caso finlandés antes de pasar a un análisis más detallado de sus elementos.

 

Finlandia tiene fama de ser uno de los países más avanzados tecnológicamente, fama que no solo se ve respaldada por fuentes como el Índice de Logro Tecnológico de las Naciones Unidas. Finlandia se ha mantenido en uno de los primeros lugares del Índice de la Sociedad de la Información de International Data Corporation desde que fue introducido en 1996. A esa situación han contribuido hechos como el de que, desde comienzos de los años noventa, Finlandia ha estado a la vanguardia de las estadísticas de Internet, junto con los Estados Unidos, en cuanto a número de servidores de Internet per cápita y número de usuarios de Internet sobre el total de la población. En ese mismo período, Finlandia también ha tenido la mayor tasa de penetración de teléfonos móviles (en 2001, cerca del 80 por ciento de los finlandeses tenían su propio teléfono móvil). Los nombres más célebres de este potente desarrollo tecnológico son Nokia, la mayor compañía de telefonía móvil del mundo (en 1999, durante un tiempo Nokia fue la compañía europea más valiosa y la novena del mundo por capitalización bursátil), y Linux, el sistema operativo de código abierto creado por el finlandés Linus Torvalds, sistema que se considera el mayor desafío a la hegemonía del sistema operativo de Microsoft (Linux ya es el principal sistema operativo en los servidores de red).

 

Según todos los criterios tradicionales, la economía finlandesa fue muy dinámica durante los años 1996-2000 que son los últimos para los que hay datos en el momento de escribir este libro. El crecimiento anual del PIB finlandés en ese período fue del 5,1 por ciento, superior al de los Estados Unidos (4,3 por ciento), Japón (1,3 por ciento) y la media de la Unión Europea (2,6 por ciento). Este crecimiento fue impulsado por el sector de tecnologías de la información, en el que Nokia está incluida, pero no se limita a él. En los noventa, la productividad laboral en el sector comercial de la economía finlandesa aumentó a un promedio anual de 3,5 por ciento, y en el sector industrial el crecimiento fue del 7 por ciento, liderado por la telecomunicaciones, que aumentaron su productividad en un 25 por ciento anual. El valor de las acciones que cotizan en la Bolsa de Helsinki aumentó un 894 por ciento en el período de cinco años que va de 1996 a finales de 2000. (Fue aún mayor en el año de máximo crecimiento de 1999 y sigue siendo, en la etapa de declive económico, muchas veces más alto que al comienzo de este período.) Como se ha mencionado, en 2000 el IMD situó a Finlandia como la tercera economía más competitiva del mundo: según el Foro Económico Mundial, era la más competitiva[3].

 

Sin embargo, el rasgo más característico de Finlandia es su combinación de sociedad informacional y Estado del bienestar. El Estado del bienestar finlandés incluye una educación pública totalmente gratuita de alta calidad desde el jardín de infancia hasta la universidad (con una de las tasas de participación combinada en el sistema educativo más altas del mundo), una cobertura sanitaria pública universal (que es un derecho que se adquiere por el hecho de ser ciudadano finlandés) y un sistema social generoso con cobertura universal por jubilación y desempleo, que ha convertido a Finlandia en uno de los países del mundo con menor número de pobres. El Estado del bienestar está financiado por impuestos elevados, pero la fuerte presión fiscal cuenta con un sólido respaldo de la opinión pública, respaldo que se basa en los beneficios que la mayoría de los finlandeses reciben del Estado del bienestar.

 

En contraste con la crisis de legitimidad que experimentan numerosos gobiernos de todo el mundo, crisis que dificulta sus acciones, el Estado finlandés ha podido adoptar audaces decisiones políticas que han preparado el camino hacia el nuevo dinamismo tecnológico y económico de los noventa, lo que se ha logrado gracias a que el Estado finlandés se ha considerado portador de la identidad finlandesa.  La relación no conflictiva entre la identidad finlandesa y Estado, además de la seguridad aportada por el Estado del bienestar, ha facilitado la cooperación entre los actores sociales implicados en el proceso de reestructuración de una economía industrial en una economía informacional.

 

La historia de Finlandia es una razón más para haber elegido el modelo finlandés como tema de nuestro libro. Finlandia se ha distinguido del resto de los países nórdicos no solo porque tecnológica y económicamente sea el más dinámico (y el único que marca las pautas mundiales en campos clave de la tecnología como la telefonía móvil y el software de código abierto), sino también porque, a diferencia de los demás países nórdicos, Finlandia era un país relativamente pobre no hace tanto tiempo. Tanto el Estado finlandés del bienestar como la sociedad de la información se han construido a lo largo de las dos últimas décadas. La figura 1.6, que muestra el cambio en la estructura de las exportaciones finlandesas entre 1960 y 2000, refleja bien esta transformación.

 

 

Esto da al caso finlandés una perspectiva de desarrollo que lo hace interesante para economías menos avanzadas. Las últimas grandes luchas en la transformación finlandesa son tan recientes como la crisis económica de 1990-1993, que amenazó tanto a la sociedad de la información como al desarrollo del Estado del bienestar. El PIB se redujo en un 13 por ciento y la tasa de desempleo pasó de un 3,5 a un 17 por ciento en 1994. Sin embargo, con la ayuda de medidas políticas, reestructuraciones empresariales e innovadores individuales – y el apoyo del Estado del bienestar (incluido el pacto social entre el capital y el trabajo) y una identidad legitimadora – ,  se dio la vuelta a la economía. A lo largo de este proceso, Finlandia se integró en la Unión Europea (1995) y se convirtió en una economía informacional plenamente vinculada a los mercados financieros globales.

 

El presente libro analiza qué ocurrió e intenta definir los principales rasgos específicos del modelo finlandés como materiales para profundizar en nuestra comprensión de Finlandia y del mundo en el que vivimos, no como modelo analítico formal. En nuestro estudio también se evidenciará que el modelo finlandés tiene múltiples problemas, uno de los cuales es el desempleo, que todavía no ha bajado del 10 por ciento de la población activa. Sin embargo, la principal conclusión de este estudio es que Finlandia logrado combinar la innovación tecnológica y el dinamismo económico con el Estado del bienestar y con una identidad legitimadora. En una época en la que cada vez se subraya más el modelo de desarrollo global, merece la pena que todos reflexionemos sobre las condiciones y los procesos subyacentes a la emergencia de una sociedad red socialmente sostenible, tal como representa la experiencia reciente de Finlandia.

TABLA 1.1 Comparación de algunos modelos de sociedad informacional

 

Finlandia

EE.UU.

Singapur

Economías avanzadas

TECNOLOGÍA

Infraestructura

 

 

 

 

1. Servidores de Internet (por 1.000 hab.)

200 (1)

179 (3)

72

84

2. Contratos de teléfono móvil (por 1.000 hab.

752 (1)

401 (-3)

583

589

Producción

 

 

 

 

3. Porcentaje de exportaciones de alta tecnología sobre el total de exportaciones

27

32 (4)

58 (1)

21

4. Comercio electrónico (servidores seguros por 100.000 hab.)

46

49 (4)

14,6 (5)

33

Conocimiento

 

 

 

 

5. Usuarios de Internet (%)

46

49 (4)

sin datos

33

6. Estudiantes de tercer ciclo de ciencias, matemáticas e ingeniería (%)

27 (1)

14

24 (3)

15

ECONOMÍA

Nacional

 

 

 

 

7. Competitividad (índice 0 – 100)

83 (3)

100 (1)

88 (2)

69

8. PIB per cápita ($ EE.UU.)

23.430

36.144 (3)

22.949

22.666

Empresas

 

 

 

 

9. Productividad (industrial: índice 100 = EE.UU.)

99

100

sin datos

sin datos

10. Crecimiento de la capitalización bursátil 1996-2000 (%)

894

429

sin datos

sin datos

Innovación

 

 

 

 

11. Inversión en I + D en % del PIB

3,1 (3)

2,6

1,9

2,0

12. Ingresos por propiedad intelectual y licencias ($ EE.UU. por 1.000 hab.)

126 (5)

130 (4)

26

26

BIENESTAR SOCIAL

Educación

 

 

 

 

13. Tasa combinada de estudiantes de primer, segundo y tercer ciclos

103 (4)

95

75 (-1)

94

14. Alfabetización funcional (%)

93 (2)

82

sin datos

84

Sanidad

 

 

 

 

15. Esperanza de vida al nacer (años)

77,2

76,5 (-5)

77,1

78,0

16. Cobertura de seguro sanitario (%)

100

82

sin datos

sin datos

Bienestar social

 

 

 

 

17. Ratio del 20% más rico respecto al 20% más pobre

3,6 (3)

9,0 (3)

9,6 (-2)

5,8

18.  % de población por debajo de la línea de pobreza

3,8 (4)

14,1 (-4)

sin datos

10,6

VALORES

Política

 

 

 

 

19. Libertad de los medios de comunicación (índice 0 – 100; 0 = libre)

14

15

68 (1)

19

20. Igualdad de género (0 – 1.000, 0 = desigual)

783 (3)

738

509 (-4)

661

Sociedad civil

 

 

 

 

21. Afiliación a asociaciones

1,8

1,1

sin datos

sin datos

22. Población reclusa (por cada 100.000 hab.)

62 (4)

554 (-1)

255 (-2)

126

Globalidad

 

 

 

 

23. Extranjeros o nacidos en el extranjero (% población)

2,5

10,4

sin datos

sin datos

24. Medio ambiente: emisiones de CO2 (toneladas métricas per cápita)

10,9

20,1 (-2)

23,4 (-1)

0,4

 

 

Nota: En esta tabla hemos elegido las dimensiones de tal modo que también puedan utilizarse para diferenciar entre diversos modelos de sociedad informacional. Podemos considerar que una sociedad es informacional si tiene una sólida tecnología de la información (infraestructura, producción y conocimiento). De los países que hemos seleccionado, Finlandia, Estados Unidos y Singapur pueden incluirse entre las sociedades informacionales avanzadas. Podemos decir que una economía es dinámica si es internacionalmente competitiva, tiene empresas productivas y es innovadora. Finlandia, Estados Unidos y Singapur son economías dinámicas.

 

Sin embargo, la tecnología y la economía no son más que una parte de la historia. Podemos decir que una sociedad es abierta si lo es políticamente, en tanto que sociedad civil, y si está abierta a los procesos globales. Las sociedades informacionales occidentales difieren de Singapur en que son sociedades abiertas, puesto que las cifras evidencian que Singapur es una sociedad autoritaria. Si consideramos la dimensión del bienestar social, Estados Unidos es muy semejante a Singapur, con una fuerte desigualdad de rentas. El rasgo distintivo de la sociedad informacional finlandesa, en comparación con Estados Unidos y Singapur, es que además es una sociedad con un alto nivel de bienestar social. La diferencia se manifiesta sobre todo en la distribución de la renta. En sanidad y educación, los Estados Unidos y Finlandia tienen cifras muy similares, tanto en participación en el sistema educativo, como indicador del nivel general de educación, como de expectativa de vida, como indicador del nivel sanitario general, pero cuando se presta atención a los excluidos (analfabetismo funcional y cobertura sanitaria) la diferencia vuelve a ser patente. Finlandia es el primer país del mundo en estas tres dimensiones (las cifras entre paréntesis indican la posición dentro del grupo de las 24 economías más avanzadas: solo se indican las posiciones en los cinco primeros y último lugares de la lista).

 

En resumen, la tabla muestra tres modelos muy diferentes económica y tecnológicamente dinámicos de sociedad informacional:

 

1.        “El modelo Silicon Valley” de sociedad informacional abierta e impulsada por el mercado.

2.        “El modelo Singapur” de sociedad informacional autoritaria.

3.        “El modelo finlandés” de sociedad informacional abierta de bienestar social.

Por supuesto, estos términos son categorías generales para tipos que no se limitan a estos tres países o áreas, aunque las áreas que hemos tomado como modelo probablemente sean las más representativas para cada uno de ellos.

 

Fuentes: 1, 3, 6, 12, 13, 15, 18, 20, 22,24: UNDP (2001); 2, 5, 7, 8, 11: IMD (2001); 4: Netcraft (2001), las estadísticas se refieren a enero de 2001; 9: Etla (2001); 10: Nasdaq (2001) y HEX (2002); 14: OCDE (2001c); 16: Health Care Financing Review (1999); 17: Banco Mundial (2000); 19: Freedom House (2001); 21: Putnam (1995) y Siisiänen (1999) (las cifras se refieren a la afiliación a asociaciones entre personas que solo tenían estudios primarios a mediados de los años noventa); 23: Instituto Estadístico de Finlandia (2000) y US Census Bureau (2000). La estandarización de la población se ha calculado sobre la base de la UNFPA (2001) cuando los datos originales se dan en cifras absolutas. Las estadísticas que se refieren a las economías avanzadas son promedios de aquellos países de los que se tienen datos.

En esta tabla hemos elegido las dimensiones de tal modo que también puedan utilizarse para diferenciar entre diversos modelos de sociedad informacional. Podemos considerar que una sociedad es informacional si tiene una sólida tecnologa de la información (infraestructura, producción y conocimiento). De los pases que hemos seleccionado, Finlandia, Estados Unidos y Singapur pueden incluirse entre las sociedades informacionales avanzadas. Podemos decir que una economa es dinámica si es internacionalmente competitiva, tiene empresas productivas y es innovadora. Finlandia, Estados Unidos y Singapur son economas dinámicas.    Sin embargo, la tecnologa y la economa no son más que una parte de la historia. Podemos decir que una sociedad es abierta si lo es polticamente, en tanto que sociedad civil, y si está abierta a los procesos globales. Las sociedades informacionales occidentales difieren de Singapur en que son sociedades abiertas, puesto que las cifras evidencian que Singapur es una sociedad autoritaria. Si consideramos la dimensión del bienestar social, Estados Unidos es muy semejante a Singapur, con una fuerte desigualdad de rentas. El rasgo distintivo de la sociedad informacional finlandesa, en comparación con Estados Unidos y Singapur, es que además es una sociedad con un alto nivel de bienestar social. La diferencia se manifiesta sobre todo en la distribución de la renta. En sanidad y educación, los Estados Unidos y Finlandia tienen cifras muy similares, tanto en participación en el sistema educativo, como indicador del nivel general de educación, como de expectativa de vida, como indicador del nivel sanitario general, pero cuando se presta atención a los excluidos (analfabetismo funcional y cobertura sanitaria) la diferencia vuelve a ser patente. Finlandia es el primer pas del mundo en estas tres dimensiones (las cifras entre paréntesis indican la posición dentro del grupo de las 24 economas más avanzadas: solo se indican las posiciones en los cinco primeros y último lugares de la lista).    En resumen, la tabla muestra tres modelos muy diferentes económica y tecnológicamente dinámicos de sociedad informacional:    1.	“El modelo Silicon Valley” de sociedad informacional abierta e impulsada por el mercado.  2.	“El modelo Singapur” de sociedad informacional autoritaria.  3.	“El modelo finlandés” de sociedad informacional abierta de bienestar social.  Por supuesto, estos términos son categoras generales para tipos que no se limitan a estos tres pases o áreas, aunque las áreas que hemos tomado como modelo probablemente sean las más representativas para cada uno de ellos.    Fuentes: 1, 3, 6, 12, 13, 15, 18, 20, 22,24: UNDP (2001); 2, 5, 7, 8, 11: IMD (2001); 4: Netcraft (2001), las estadsticas se refieren a enero de 2001; 9: Etla (2001); 10: Nasdaq (2001) y HEX (2002); 14: OCDE (2001c); 16: Health Care Financing Review (1999); 17: Banco Mundial (2000); 19: Freedom House (2001); 21: Putnam (1995) y Siisiänen (1999) (las cifras se refieren a la afiliación a asociaciones entre personas que solo tenan estudios primarios a mediados de los años noventa); 23: Instituto Estadstico de Finlandia (2000) y US Census Bureau (2000). La estandarización de la población se ha calculado sobre la base de la UNFPA (2001) cuando los datos originales se dan en cifras absolutas. Las estadsticas que se refieren a las economas avanzadas son promedios de aquellos pases de los que se tienen datos.

 

Los autores

 

Manuel Castells es profesor en la Universidad Oberta de Catalunya (UOC). Ha sido profesor de Sociología y Planificación Urbana y Regional en la Universidad de California en Berkeley, donde fue nombrado en 1979 después de haber enseñado durante doce años en la Universidad de París. Ha sido profesor visitante en quince universidades de todo el mundo y ha dado conferencias en cientos de instituciones profesionales y académicas en treinta y cinco países. Es autor, entre otras obras, de la ya clásica trilogía La era de la información (Alianza Editorial, 1996-2000), traducida a veinte lenguas en todo el mundo.

 

Pekka Himanen es director del Centro para la Sociedad de la Información, Berkeley. Se doctoró en la Universidad de Helsinki y desde entonces ha llevado a cabo investigaciones en Europa, Asia y Estados Unidos. Ha sido asesor del gobierno, el parlamento y el presidente de Finlandia en cuestiones relacionadas con la sociedad de la información.


[1] Manuel Castells expuso por primera vez esta teoría en su trilogía La era de la información: economía, sociedad y cultura (1ª ed. Inglesa, 1996; 2ª ed. 2000ª; 1ª ed. Cast. 1996-1997; 2ª ed.cast. 2000-2001) y, en una version más formalizada, en “Materials for an Exploratory Theory of the Network Society” (200). En esas obras se ofrece una extensa justificación teórica y empírica de la teoría. Respecto al concepto de informacionalismo, véase también el artículo de Castells “Informationalism and the Network Society”, en Himanen (2001).

[2] Veánse, por ejemplo, Saxenian (1994, 1999) y Lee et.al. (2000) para Silicon Valley, y Castells et.al. (1990) para Singapur.

[3] WEF (2000); IMD (2001)

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